Monumento que conmemora a los judíos noruegos deportados

Desde este sitio, el 26 de noviembre de 1942, 529 judíos noruegos fueron conducidos a bordo del buque Donau, la primera etapa en su camino hacia el campo de exterminio de Auschwitz. El 25 de febrero de 1943 fueron enviados otros 158 judíos desde el Muelle de Filipstad en el buque Gotenland. Ulteriores transportes elevaron a 773 el número total de judíos deportados, de los cuales sobrevivieron 35. En total fueron exterminadas 230 familias.
Este monumento conmemora a los judíos que fueron deportados y muertos en este oscuro capítulo de la historia de Noruega.
Artista: Antony GormleyBreves antecedentes
Antes de la Segunda Guerra Mundial vivían en Noruega unos 2.100 judíos. Tras la ocupación del país por los alemanes, en 1940, los judíos fueron objeto de restricciones cada vez mayores y de persecución, que culminaron en su detención y deportación masiva en el otoño de 1942 y la primavera de 1943.
Concluída la guerra, pasó mucho tiempo hasta que los judíos noruegos recibieran su justa compensación. En 1997 se efectuó un balance de restitución, el primero de su género en Europa.
Junto a este monumento, el Primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, pidió perdón el 27 de enero de 2012, Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, por los atropellos cometidos contra los judíos en suelo noruego durante la ocupación alemana.
Monumento que conmemora a los judíos noruegos deportados
El Estado noruego hizo donación del monumento en octubre de 2000. Al exterior de la muralla de la Fortaleza de Akershus, orientado hacia el fiordo por donde se llevaron a los judíos, destaca un conjunto formado por ocho sillas, alineadas de dos en dos o puestas por separado.
El escultor británico Antony Gormley fue el ganador del concurso público para la creación de la obra. El artista describió su propuesta con estas palabras:
«El Holocausto es irrepresentable. Quiero crear un sitio para el recuerdo, tender un puente entre los vivos y los muertos para que estos sucesos y sus consecuencias no caigan en el olvido. El sitio es muy evocador con un mínimo de intervención. La presencia de los excluyentes muros de la Fortaleza y del mar es de por sí un potente catalizador de la imaginación. Los árboles hacen las veces de testigos del tiempo y de su paso».
La ubicación de la obra artística extramuros de la Fortaleza de Akershus está cargada de simbolismo. Bajo el dominio nazi, los judíos no eran incluidos en la sociedad noruega. Las sillas son réplicas de los diseños habituales en muchos hogares noruegos en la década de 1940. Pero, desprovistas de asiento, no ofrecen descanso. Las sillas están agrupadas o colocadas de una en una, representando de este modo a personas solteras, parejas y familias. Están orientadas hacia el fiordo por el que salieron los judíos deportados, camino del exterminio.
En su conjunto, la obra de Gormley constituye una pieza de narrativa histórica a gran escala sobre el abuso de poder y la exclusión, la pérdida de dignidad y de vidas humanas, y tal vez también una narración sobre la esperanza en la vida y los anhelos, a través de su hermosa ubicación, de los frondosos árboles y del fiordo, que crean un lugar para la reflexión y la contemplación.